En este momento estás viendo Historia del anime (IV). Toei Animation reinventa la industria

La Segunda Guerra Mundial acabó en 1945 y, aunque la moral japonesa estaba de capa caída, surgió un grupo de animadores que dio forma a Toei Animation. Con este nuevo estudio había nacido la industria del anime.

Sus animaciones, junto con las del mangaka Osamu Tezuka, llegaron a los hogares de millones de personas y abrieron el camino para que el anime se convirtiera en un fenómeno cultural en todo el mundo.

LOS PRECURSORES DE TOEI ANIMATION

Los maestros del anime aprovecharon la nueva coyuntura para restaurar la producción de un género que durante seis años se había dedicado a crear solo propaganda de guerra.

En 1945, presionados por las actividades censoras de la Supreme Commander of Allied Forces (USA) en Japón, Kenzo Masaoka, Yasuji Murata y Sanae Yamamoto decidieron fundar la Nueva Compañía de Animación Japonesa (Shin Nihon Dōga Sha).

En ella trabajaban cerca de 100 animadores, que en el espacio de tres años pudieron sacar a la luz una obra del propio Masaoka –Sakura (1946)- y de un recién incorporado al estudio: Masao Kumagawa –The magic pen (1946)-.

La falta de presupuesto obligó a Masaoka y a Yamamoto a fundar una compañía aparte con el amparo de una productora nueva en el mercado, Toho, que promocionaba películas para niños: la Compañía Japonesa de Animación.

Esto les permitió la libertad artística suficiente para dar vida a la última trilogía de Kenzo Masaoka, Tora-Chan (1947). Con ella se ponía fin a la dirección del maestro, que contaba con sus fieles compañeros Yasuji Mori y el propio Kumagawa a cargo de la animación.

Trilogía de Tora-chan. Fuente: Youtube

No tuvieron mucho tiempo para planificar contenidos, porque una nueva compañía de nombre Toei decidió adquirirla dentro de su ambicioso proyecto de animación para Japón. Fue así como, en 1956, nació Toei Animation, el mayor estudio de anime hasta la fecha.

LA LLEGADA DE TOEI ANIMATION

Hiroshi Okawa tenía un gran plan para llevar a su nuevo estudio a lo más alto en la industria del entretenimiento. El director de esta nueva empresa mandó una delegación a Disney para conocer sus técnicas de animación en línea y construyó un edificio similar al de ellos en Tokio.

El objetivo era llegar a un público muy amplio formado por «niños, adolescentes, familias de clase baja y campesinos». Okawa puso al frente del proyecto al estudio de Yamamoto con sus 35 animadores, encargados de instruir a jóvenes promesas para realizar su primer largometraje.

Imagen del museo de Toei Animation en Tokyo.
Museo de Toei Animation en Tokyo. Fuente: gotokyo.org

EL DISNEY DE ORIENTE

La estrategia dio resultado. La primera película a color en la historia del anime, Hakujaden o El cuento de la serpiente blanca (1958), fue un esfuerzo colectivo de cien personas que cosechó un gran éxito, hasta el punto de consagrar el nombre de la empresa en todo Japón.

Esta fue la segunda película en mostrarse en los cines estadounidenses después de Magic Boy (1959), la siguiente adaptación del estudio El estilo Disney, basado en historias infantiles y animales simpáticos, ayudaron a que el anime calara poco a poco en las mentes occidentales.

Trailer de Hakujaden, con imágenes del estudio original. Fuente: Youtube

El encargado de dirigir estas películas y muchas de aquellas que vinieron durante la década de los 60 fue Taiji Yabushita, el productor que había trabajado con Kenzo Masoka en la extinta Compañía Japonesa de Cine de Animación.

A él y a este grupo de jóvenes talentos que iba en aumento se deben films como Alakazam el Grande (1960), basado en la obra de Osamu Tezuka, El hermano huérfano (1961) o Simbad el marino (1962); la primera película de anime estrenada en España.

SERIES EN BLANCO Y NEGRO

La llegada de las series de anime a la televisión nipona en 1963 incentivó al estudio a extender su producción a la pequeña pantalla. Ese mismo año apareció Ken, el chico lobo, co-dirigida por el que luego sería animador de Studio Ghibli, Isao Takahata. Hayao Miyazaki comenzó su andadura en Toei Animation como animador entre escenas en esta serie.

Narraba la historia de Ken, un pequeño niño criado entre lobos, que debía salvar a sus hermanos de los peligros que el hombre representaba para la naturaleza. En total fueron 86 episodios, que hicieron de esta una de las series más longevas de la televisión.

Opening de Ken, el chico lobo, primera serie de Toei Animation (tōei animēshon). Fuente: Youtube

1964 fue testigo de otra serie que sentó las bases de los animes de fantasía épica: Fujimaru del viento/El pequeño samurái. Una historia sobre un aprendiz de ninja que debía evitar la destrucción de todo Japón con la ayuda del poder del viento. Hayao Miyazaki estaba a cargo de la animación.

LA PRIMERA SERIE EN COLOR

Hasta 1966, las series estaban financiadas por una sola empresa. Ken estaba promocionada por una franquicia de caramelos y Fujimaru por una farmacéutica. El aumento de patrocinadores permitió que en 1967 llegaran los primeros episodios a color.

La empresa de animación decidió que la responsabilidad recayera en Sally, la bruja (1968), muy conocida en España e Italia a principios de los 70. En esta famosa serie, una princesa maga baja a la Tierra y conoce a unas nuevas amigas que le ayudarán a ocultar su secreto.

Opening the Sally, la bruja primera serie a color del estudio. Fuente: Youtube

Hablamos de la precursora del género Shōjo, una rama del anime que explora las relaciones entre un grupo de amigas con poderes mágicos, que luchan contra monstruos malignos mientras intentan llevar una vida cotidiana a ojos de los demás.

De esta forma, con el paso del tiempo, surgieron series nuevas que han marcado nuestra infancia, como Dragon Ball, de Akira Toriyama, o la archiconocida Sailor Moon. En 1999 comenzaría a producirse uno de los animes más longevos y populares de la historia: One Piece.

ASTROBOY Y OSAMU TEZUKA

1963 también fue el año en el que nuevas productoras se sumaron al experimento de las series televisivas. Calimero, el gracioso pájaro negro con su cascarón, se estrenaba en las televisiones italianas; mientras que los robots amenazaban el mundo con Gigantor y 8man.

Pero el futuro del anime se estaba gestando en los fogones de un nuevo estudio en el centro de Tokyo: Mushi Productions. Osamu Tezuka lo había fundado tras expirar su contrato con Toei Animation y quería tener un espacio privado para dar vida a sus propias mangas.

Astroboy, la primera serie de Tezuka, despegó en Japón y se convirtió en un fenómeno cultural y comercial para gran parte de la población. En Estados Unidos pasó a ser toda una revelación y dio comienzo al boom de las series de anime en occidente.

Astroboy, manga y anime de Osamu Tezuka, extrabajador de Toei Animation.
Portada del manga 18 de Astroboy, obra de Osamu Tezuka. Fuente: Amazon


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