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Biografía de Osamu Tezuka: el dios del manga y del anime

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Desde sus orígenes, el manga ha estado ligado a la figura del gran Osamu Tezuka. Sus historias revolucionaron Japón, creando una nueva forma de entretenimiento que nos invitaba a soñar con personajes de la talla de Astroboy, Black Jack o la Princesa Caballero.

40 años de carrera que dieron para mucho: 150.000 páginas de manga, 200.000 páginas de guiones y storyboards para animes, 60 series y películas animadas… A esto tenemos que sumar los premios internacionales que recibían algunos de sus trabajos animados más experimentales, donde realmente podemos ver cómo era su alma creativa sin las presiones de las editoriales o las productoras de televisión.

Este genio incansable dejó su marca en la evolución de géneros como el shonen y el shojo, pilares de la industria del manga y el anime en Japón tal y como la conocemos. Es por ello que queremos adentrarnos en sus figura, regalándote una completa biografía de Osamu Tezuka en nuestra web.

Que esto sea una carta de amor a Osamu Tezuka. ¡Disfruta su biografía!

Infancia: un niño creativo e imaginativo

Osamu Tezuka de pequeño. Fuente: Osamu Tezuka Official

Osamu Tezuka nació en la ciudad de Toyonaka (Osaka), el 3 de noviembre de 1928.

A los 5 años se mudó a Takarazuka, una ciudad cosmopolita donde encontró la inspiración que necesitaba para empezar a dibujar todo lo que veía, desde los mapaches hasta los insectos que vivían en los bosques. De hecho, su fascinación por los pequeños escarabajos llamados «osamushi» en la escuela fue lo que le llevó a incorporar el kanji japonés de insecto “虫” a su propio nombre de pila: «Osamushi Tezuka».

El ambiente cultural de la ciudad también le marcó de lleno, gracias a las continuas visitas al Gran Teatro de Takarazuka; mientras que la colección de mangas de su padre y las proyecciones que hacía de películas de Walt Disney Studios en casa fueron despertando en él la afición por el dibujo animado. Gracias a ello conoció al personaje de Mickey Mouse, además de ir al cine a ver films estadounidenses de la época como Popeye el marino.

Pero la pronta llegada de la 2ª Guerra Mundial (1939) cambió la perspectiva alegre y optimista del joven Tezuka, que a los 16 años tuvo que hacer un servicio militar obligatorio en una fábrica. Aún así no dejó de dibujar: aprovechaba cada momento para reflejar en el papel higiénico las emociones llenas de dureza de sus superiores y la desesperación en la mirada de las personas durante los bombardeos de Osaka en el año 1945.

En todo este tiempo su gran amiga había sido la libreta, donde dibujaba sin descanso aquello que le fascinaba: los árboles, los animales, las estrellas y las costumbres japonesas.

Juventud: los primeros mangas

Osamu Tezuka en la universidad.
Fuente: Osamu Tezuka Official

Fue en el mismo 1945 cuando su vida dio un giro de 180 grados: Osamu Tezuka fue a estudiar a la Universidad de Medicina de Osaka.

Y en esta ciudad fue donde empezó a conseguir sus primeros ingresos como artista, publicando un pequeño trabajo de 4 paneles en la revista Manichi Shinbun. El manga era conocido como El diario de Ma-chan (1946), en el que la que un niño se debatía entre las clases de japonés que le enseñaba su padre y las lecciones que le daban los soldados americanos que acaban de llegar a Japón después de la guerra.

Esta obra le ayudó a perfilar otra mucho más ambiciosa e innovadora para el año siguiente. La Nueva Isla del Tesoro (1947) fue el primer cómic en formato libro del maestro Tezuka, publicado en la editorial Ikueisha, que incluía mucha de las innovaciones que acabarían por definir el futuro del manga: el diseño espacioso, el protagonismo de la acción y los personajes con rasgos «Disney».

La obra fue un éxito con 400.000 copias vendidas, lo que le motivó a viajar a Tokio para vender sus ideas a otras editoriales famosas de su tiempo. Y aunque terminó siendo un fracaso, su madre le apoyó en su deriva hacia el manga pidiéndole que se dedicara a «aquello que le hiciera más feliz», lo que le motivó a crear su primera trilogía de ciencia ficción con El mundo perdido (1948), Metrópolis (1949) y El próximo mundo (1951).

Pero fue un manga serializado de aventuras, Kimba, el emperador de la selva (1950-54), el que le trajo una oportunidad laboral fija en la reciente formada industria del manga. La revista Manga Shonen quedó impresionada con el trabajo y decidió mandar a uno de sus empleados a conocer a Osamu Tezuka quien, un mes después de graduarse en medicina, empezó a trabajar para ellos con la publicación del manga Embajador Átomo (1951).

El mapa estelar

En esta época fue cuando desarrolló su «sistema estelar», en el que trataba a sus personajes como parte de una compañía de teatro y anotaba el papel que tenían e incluso el sueldo que ganaban. Esto era así porque algunos de ellos aparecían en varios de sus mangas, como la madre del futuro Astroboy, que era la estrella del show en Metrópolis.

Madurez: el nacimiento del género shonen

El joven Osamu Tezuka se mudó a Tokio para trabajar en una continuación de Embajador Átomo que tuviera a un pequeño niño robot como protagonista. Fue así como nació el famosísimo Astroboy (1952), en el que el Dr. Tenma decide crear un pequeño robot a imagen y semejanza de su hijo, que termina desarrollando una conciencia propia y enfrentándose a todo tipo de amenazas para la sociedad gracias a sus superpoderes.

En esta época viviendo en la capital se encontraba trabajando en varios mangas a la vez, supervisado diariamente por sus editores para evitar que se le fuera la mano con ciertas ideas creativas que no encajaban con las editoriales. Tal era la presión, que Tezuka tenía que alquilar varios hostales entre semana para poder trabajar tranquilamente en sus mangas sin que le molestaran.

Fruto de esta época tan frenética nacieron algunas joyas como La princesa caballero (1953), el primer manga shojo de la historia; Crímen y Castigo (1953) o el trabajo que se convertiría en el más importante y longevo de su vida: Fénix (1945-1988).

Ya en 1958, con su fama bien instaurada en Japón, un espacio de trabajo propio y un buen equipo de ayudantes que atendían sus instrucciones a rajatabla, le llegó una oportunidad cinematográfica y otra personal. En primer lugar, ayudó a Toei Animation en la producción de uno de sus trabajos en formato animado: La leyenda de Son Goku (1952-1959). En segundo lugar, preparó las bases de su nueva vida familiar: se casó con su prometida Etsuko Osada y se mudó a vivir con ella y con sus padres a un estudio a las afueras de Tokio.

La animación: Astroboy y el anime para televisión

Osamu Tezuka en Mushi Production. Fuente: BFI

Quería representar a la animación japonesa y presentar sus mejores partes al mundo.

Osamu Tezuka

En 1961, Osamu Tezuka tenía una vida estable y unos ingresos recurrentes, así que había llegado el momento de dedicarse al que había sido su amor secreto durante años: la animación. Ese mismo año decidió construir un estudio cerca de su hogar, contratar a un grupo de animadores y empezar a producir la primera serie de anime serializada de la historia de la televisión: Astroboy (1963).

Eso sí, el mangaka sabía que el proyecto no llegaría lejos si llevaba las técnicas tan caras de Toei Animation a la pequeña pantalla. Fue así como ideó una estrategia que permitiría que la serie fuera sostenible y que, a la vez, le ayudaría a establecer una metodología de trabajo para que Mushi Production pudiera mantenerse como empresa a lo largo del tiempo.

Estas fueron las innovaciones que introdujo y que pusieron las bases de la industria de la animación japonesa en la televisión.

  • Buenas historias: Tezuka era un gran defensor de que una buena historia podía salvar una animación mediocre, pero una animación mediocre no podía salvar una buena animación. Fue por ello que decidió que las series de anime que hiciera en adelante se basarían en sus propios trabajos creativos, aquellos que hubieran sido un éxito a nivel comercial.
  • Gestión de los recursos: Mientras que las series de anime de la época podrían tener hasta 24 fotogramas por segundo, se decidió que Astroboy tuviera solo 10. Esto hacía que la animación fuera más estática, pero permitía expresar emociones en las caras de los personajes levantando una ceja o cambiando el gesto de la boca.
  • Almacenar las imágenes. Para evitar que las escenas de acción se comieran el presupuesto de la productora, los animadores guardaban todas las imágenes que hacían para reutilizarlas con otras técnicas en otros episodios. Esto permitió que los 193 episodios de la serie del niño-robot se guardaran en las extensas estanterías del estudio durante los años que estaban por venir.

Astroboy fue un éxito en Japón, con un 40% de cuota de pantalla, pero lo que muchos no esperaban es que también lo fuera en los Estados Unidos. La National Broadcasting Company (NBC) vio el potencial de la serie y no tardó en llamar a Osamu Tezuka para que viajar a Los Ángeles a firmar un contrato millonario con el que acabaría exportando la animación japonesa al mundo occidental.

Mushi Production, con una creciente cartera de casi 400 animadores, se puso manos a la obra para dar vida a otros trabajos del maestro que también pudieran tener éxito en Norteamérica. Entre ellos se encontraba Kimba, el león blanco (1965), que además marcaría otro hito: sería la primera serie animada a color en las televisiones niponas. Junto a ella, el equipo de Tezuka comenzó a trabajar en varias películas con temáticas más adultas que dieron lugar a la trilogía del Animerama: Las mil y una noches (1969), Cleopatra (1970) y Belladonna of Sadness (1973).

Sin embargo, esta combinación de trabajos con bajo presupuesto y films experimentales demostró no ser económicamente viable, así que para el final de los años 60 Tezuka ya se había marchado de este estudio para fundar uno nuevo: Tezuka Productions (1971). En él produjo otro de sus animes para niños más famosos, Marvelous Memo, mientras trabajaba en un manga biográfico que iba a desarrollar durante los siguiente once años de su vida: Buda (1972-1983).

Los años 70: una segunda juventud

Los años 70 vieron cómo la popularidad de Osamu Tezuka iba cayendo en picado. La llegada del manga seinen para adultos y el contexto social tan turbulento de Japón llevaron al maestro a orientar sus mangas hacia temáticas más oscuras en trabajos como El libro de los insectos humanos (1971) y Ayako (1972-73), la historia de una chica abusada por toda su familia después de la Segunda Guerra Mundial.

Estos factores, unidos a la enorme deuda millonaria de Mushi Production, de la que se había hecho cargo, hicieron que la gente asociara esta nueva etapa con su debacle como dibujante y animador. Solo un milagro podía salvarlo, uno que tenía nombre y apellidos: una propuesta del editor de la Weekly Shonen Champion para que creara un último manga que sellara su despedida de la industria editorial del país.

Tezuka decidió aprovechar la oportunidad para redimirse con su obra maestra Black Jack (1973-1978), un manga profundo, autobiográfico, que reflejaba al doctor en el que le hubiera gustado convertirse de no haberse dedicado al manga. Durante 5 años, esta obra le dio el impulso necesario a Tezuka para dar forma a otros dos mangas que también gozaron de buena popularidad: El de los tres ojos (1974) y una serie con un precioso unicornio llamado Unico (1976).

El final de los años 70 fue incluso más productivo para el mangaka. Empezó a materializar una propuesta de la editorial Kodansha para reeditar y publicar todos sus trabajos en 4 volúmenes mensuales, mientras unía fuerzas con Toei Animation para hacer varias series y una película que permitieran reeditar Astroboy con la nueva tecnología y los medios con los que contaba en ese momento la industria del anime.

Los años 80: entre el manga y el anime

Osamu Tezuka de mayor.
Fuente: Giant Bomb

Con su popularidad de nuevo en cotas altas, el maestro Tezuka decidió lanzarse a la acción con dos mangas inesperados, que reflejaban bien la época de su vida por la que estaba pasando. Uno de ellos era Un árbol en el sol (1981-86), inspirado en la historia de su tatarabuelo, uno de los médicos más importantes de Japón. Otro era Un mensaje para Adolf (1983-85), su última obra completa, donde narra la aventura de un periodista que investiga un misterioso asesinato vinculado con el dictador Adolf Hitler.

Este también fue un año de viajes constantes que le permitieron conocer a otros dibujantes famosos por todo el mundo. Desde Jean Giraud (Moebius) hasta quien sería su gran amigo, Mauricio de Sousa, el mangaka alternaba esta época tan ajetreada con la producción de trabajos experimentales que, como Jumping (1984) o Broken Down Film (1985), llegaron a ganar premios a nivel internacional.

Pero su salud había comenzado a empeorar, empezando por un episodio de cálculos billiares que duró dos meses y que le había impedido trabajar por primera vez desde que empezó su profesión. Otros dos sucesos, que le obligaron a hacerse sendas operaciones en el estómago, lastraron su estado físico pero aún le permitieron hacer una última tanda de viajes al extranjero para enseñar su obra y aprender aún más sobre el mundo de la animación.

Los últimos años del maestro se dividieron entre su nuevo manga biográfico Ludwig B (1987-89), basado en la vida del compositor Ludwig van Beethoven, los últimos capítulos de Fénix (que dejó inconcluso) y su película experimental más ambiciosa, La leyenda del bosque (1987), que pretendía cartografiar la historia de la animación al ritmo de la cuarta sinfonía de Tchaikovski. Incluso postrado en cama tuvo fuerzas para dar instrucciones a sus asistentes mientras continuaban sus trabajo hasta el final de sus días.

Osamu Tezuka murió el 9 de febrero de 1989, de un severo cáncer estomacal. Sus últimas palabras, fieles a su personalidad y al espíritu que había tenido toda su vida, fueron: «Os lo pido, dejadme trabajar».

Descansa en paz maestro

Gracias por poner los pilares del manga y el anime en movimiento.

Documental de Osamu Tezuka. Fuente: Youtub

Fuentes

La web oficial de Osamu Tezuka

Cronología con las obras del maestro

Tezuka in English, web en la que se inspira esta biografía

Publicación sobre la obra de Osamu Tezuka

Reportaje de RTVE sobre Osamu Tezuka

Visita por el museo virtual de Osamu Tezuka

Fuente imagen principal: CBR


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