Akira: la distopía que cambió el anime

Akira: la distopía que cambió el anime

En el año 1988 nació Akira, la película de animación japonesa más cara hasta el momento con un presupuesto de mil millones de yenes. El dinero lo habían puesto las ocho empresas de entretenimiento más grandes de Japón, que a través del Akira Committe pretendían llevar el anime a nuevas cotas nunca vistas hasta el momento.

Katsuhiro Otomo fue el encargado de preparar el proyecto que adaptaría el manga que llevaba cinco años escribiendo a la gran pantalla. El director no dudó en poner toda la carne en el asador: se escogieron 357 colores, 50 de los cuales creados solo para el film, y se grabaron las voces antes de dibujar las escenas para lograr un mayor realismo.

El producto final mereció la pena. Hoy en día, Akira tiene legiones de seguidores en todas partes del mundo y se la considera una obra clave en la famosa expansión del anime a la cultura occidental a partir de los años 90.

LA TRAMA DE AKIRA

Nos situamos treinta y un años después de que la ciudad de Tokio fuera destruida por un accidente nuclear que dio lugar a la Tercera Guerra Mundial en el planeta. De sus cenizas surgió Neo Tokio, la urbe en la que viven los protagonistas.

El argumento gira en torno a Kaneda y Tetsuo, dos amigos de la infancia que lideran una banda callejera de motoristas llamada “The capsules”. La relación entre ellos es tortuosa: Kaneda actúa de hermano mayor y Tetsuo no soporta que su amigo le salve de cualquier situación embarazosa.

Poster de akira
Kaneda y Tetsuo, la amistad protagonista de Akira. Fuente: Google imágenes

Una noche, en mitad de una persecución con otra banda de motoristas llamada “The clowns”, sucederá un hecho que cambiará su relación. Tetsuo sufre un accidente y entra en contacto con un niño paranormal que le transmitirá un poder capaz de destruir el mundo, pero también de darle un rumbo nuevo a su vida.

LA SOCIEDAD DE AKIRA: NEO TOKIO EN 2019

En las calles nos encontramos inmundicia, vagabundos, colegios deprimentes, la degeneración de una urbe que se agarra al progreso tecnológico para salvarse a sí misma. También vemos las movilizaciones de los estudiantes y aquellos que creen en la regresión a la naturaleza como la solución definitiva ante todo el caos.

El Consejo de la ciudad, formado por los gobernantes, la policía y el Ejército, intenta mantener a raya a los manifestantes con un ojo puesto en los atentados terroristas que asolan Neo Tokio. La situación es desesperada y, para colmo, los científicos están experimentando con un poder asombroso denominado Akira, capaz de hacer explotar la ciudad por segunda vez.

Akira
Tetsuo, víctima de alucinaciones en Akira. Fuente: película

LOS DILEMAS MORALES DE AKIRA

Akira es una de esas películas que te abre la mente y te hace reflexionar. ¿Hasta dónde llega la ambición humana? Siempre estamos dispuestos a investigar y saber más sobre nuestra propia naturaleza, pero la posibilidad de tener un poder infinito en nuestras manos, capaz de doblegar a cualquier gobierno del mundo, puede convertirnos en auténticas bestias.

La premisa de Akira es que existen personas que aprovecharán su posición de superioridad para abusar de este poder, y que ello podría llevar a la destrucción de toda la humanidad. Pensemos en las guerras, en la pelea por unos ideales. Al final, hay bajas en ambos bandos y lo único que queda es el ego de los vencedores.

Pero el film nos plantea otra duda de gran calado. ¿Cuáles son los valores que sustentan una civilización? En Neo Tokio no existe la religión, y las escuelas son agujeros sociales donde los profesores intentan lidiar con la rebeldía juvenil. En las calles se suceden las manifestaciones contra las medidas fiscales del gobierno, cuya única respuesta es la represión policial.

Viendo este caldo de cultivo, podríamos entender la llegada de Akira como una especie de manifestación espiritual para purgar a la sociedad. En la película existen cultos que avecinan el regreso del dios que limpiará al mundo y destruirá la ciudad de Neo Tokio para siempre. Para ellos, Akira es la última esperanza de volver al estado natural donde no existen jerarquías ni clases sociales entre humanos.

CONCLUSIÓN: ¿AKIRA MERECE LA PENA?

Akira es una obra hecha para ser apreciada y valorada. Eso sí, debemos tener en cuenta que la película fue terminada dos años antes de que se publicara el último tomo del manga, y por tanto el final no es el que Katsuhiro Otomo tenía pensado para su serie..

A pesar de esto, se trata de una aventura distópica muy recomendable, y una de las películas de anime más influyentes de todos los tiempos. Un film que nos lleva a pensar en cómo la naturaleza humana puede llegar a destruir el medio ambiente a gran escala.

  • Si quieres leer otras críticas de buenas películas, te recomendamos que eches un vistazo a los artículos dedicados a los lanzamientos del Studio Ghibli.
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